Nuestra Historia
Desde su fundación el 19 de marzo de 1989, la Misión Integral Urbano Rural (MISIUR) ha sido un faro de esperanza y transformación en el Perú, naciendo en respuesta a los devastadores efectos de la violencia política y la pobreza extrema. Inspirada por la visión del Pastor Pedro Arana Quiroz y su compromiso con una misión cristiana integral, MISIUR se ha dedicado a abordar las necesidades tanto espirituales como sociales en las comunidades urbano-rurales más vulnerables.
Inicialmente vinculada al trabajo de la Comisión Paz y Esperanza, MISIUR amplió su alcance para atender a desplazados, refugiados y familias afectadas por la violencia y la desigualdad. Durante décadas, ha liderado proyectos de desarrollo comunitario, capacitación, atención en emergencias y programas educativos, transformando vidas a través de la fe y el servicio.
Entre sus logros más destacados se encuentran la reducción de la violencia juvenil en comunidades como San Genaro, la creación de centros de desarrollo integral (CEDIN) en Lima e Ica, y la implementación de proyectos sostenibles en zonas rurales como el Alto Mayo. Además, MISIUR ha sido un agente clave en la reconstrucción tras desastres naturales, llevando esperanza a miles de familias afectadas.
Hoy, guiados por el legado de sus fundadores, continuamos promoviendo un enfoque integral y contextualizado para proclamar el Reino de Dios, siempre al lado de los más necesitados, y demostrando que la justicia, la paz y la solidaridad son más que palabras, son acciones.






